jueves, 27 de junio de 2019

Las fotos de mi padre

Ayer, haciendo unas pesquisas fotográficas solicitadas por una amiga, me dí el tiempo para pasar por la Hemeroteca Pública Universitaria y, una vez vez realizada una primera indagación, todavía embriagado por el olor y contacto del papel viejo que tanto nos atrae a los historiadores, tomé la decisión de pasar por el Archivo Histórico de la UMSNH. Buscando una foto específica sobre un evento particular, se me dieron todas las facilidades para consultar parte del Fondo Fotográfico Digitalizado que con tanto trabajo, esmero y cuidado ha realizado el personal de esta dependencia, particularmente Ale Lix, quien ahora es Directora de este importante centro de información.
El asunto es que no encontré el material visual que ando localizando, pero me tocó experimentar algo de la serendipia que tanta difusión y promoción ha hecho el Dr. Ruy Pérez Tamayo (Hallazgo valioso que se produce de manera casual o accidental. RAE) como parte del proceso de producción de investigación o conocimiento humano.
Así, que buscando fotos sobre un hecho trágico dentro de la Historia de la Universidad, di con un fondo fotográfico en el que aparece mi padre, fallecido hace ya casi 30 años. Con sorpresa y gusto aporté algunos datos adicionales para seguir identificando y etiquetando ese patrimonio visual. Narré brevemente su carrera como deportista amateur, sus casi 50 años dedicados a la impartición de la materia de Educación Física en las dependencias universitarias y su labor de promotor deportivo a través de sus colaboraciones en algunos diarios locales y en programas de radio de la ciudad.
La frustración inicial por no encontrar la información que me fue requerida, fue sustituida por una gran alegría, toda vez, que reafirma en mí ese sentimiento de deuda y compromiso moral, para realizar algún día, un trabajo sobre el desarrollo del atletismo y el deporte amateur en Michoacán, en donde la figura de mi padre, el profe Toñito Morales, fue fundamental, junto con otros profesores universitarios de esa época como lo fueron Hilda Posadas, Camilo Velázquez, Luis Pizano, Juan Mireles y Bertín Aguilar.
Agradezco mucho las facilidades dadas por Ale LixLuna Flores Adrián y de Eusebio, que me permitieron llegar, de pura chiripa, a este recuerdo y tesoro familiar.
Y sí, tomo nota de mi deuda que he de saldar pronto...

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martes, 18 de junio de 2019

Sobre el Día de las Mulas

Según eso, la tradición del Día de las mulas es en referencia a las procesiones que hacían los campesinos a partir de la época colonial , a instancias de la iglesia, para conmemorar la instauración de la eucaristía en la Iglesia Católica. Los campesinos llevaban ofrendas y regalos en especie, de su actividad agrícola y las cargaban sobre mulas adornadas para llevarlas hasta los templos. La eucaristía significa la comunión con Dios, a través del símbolo de la hostia y el vino y eso lo relaciona con el origen hebreo del nombre Manuel o Emanuel, que significa "Dios entre nosotros", por lo tanto, se infiere que hay una relación entre festejar el Día de las Mulas, con el santo de los Manueles No es sólo por hoscos, ásperos o testarudos, bueno, a veces sí. Si en alguna ocasión ves en el mercado una mulita de hoja de maíz, plátano, de lazo o de barro, cómprala, porque desafortunadamente ya está en vías de extinción esta tradición artesana.
Feliz día de las mulas

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Marta Harnecker

Comencé mis estudios de bachillerato en el aula Lenin del Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo. El segundo año fui alumno dentro del aula Karl Marx. La presencia e influencia de la filosofía materialista como guía de formación nicolaita se hacía presente por todos lados. Tomé la materia de Economía Política acompañado con el manual del mismo nombre de la autoría de P. Nikitin y por cuenta propia comencé a explorar algunos textos de enfoque y metodología similar, en el afán de comprender más sobre el asunto y que además venía a ser un parteaguas en la forma en la que yo interpretaba al mundo y sus problemas. Llegó a mis manos el muy criticado, pero siempre consultado Los conceptos elementales del materialismo histórico, que sintetizaba de manera práctica, los postulados y teoremas más importantes de esta corriente filosófica.

Ya al ingresar a la Escuela de Historia, no hubo más que comenzar a llevar las materias de Materialismo I y II, Teoría Económica I y II, que no era más que comenzar a leer a Nicolás Bujarin con su Teoría del materialismo histórico, Los fundamentos de filosofía marxista de Konstantinov, el Manual de marxismo-leninismo editado por la Academia de Ciencias de la URSS. Todo esto fue previo a la lectura obligada, ahora sí, de las obras de Karl Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin, entre muchos otros que se me escapan.
Fue una etapa de intenso esfuerzo y crecimiento intelectual, pues si algo caracterizaba a estas lecturas, no era precisamente su fácil o rápida comprensión, por lo que siempre se generaban largos e interesantes debates, con el afán de encontrar respuestas y propuestas a los problemas que aquejaban al mundo en ese momento.
Los conceptos elementales del materialismo histórico no era precisamente el mejor manual, pero marcó la formación de miles de estudiantes latinomericanos del área de ciencias sociales durante el último tercio del siglo XX.
Ahora que leo la nota de la muerte de Marta Harnecker me dio paso a revisar un poco mi paso y formación como estudiante nicolaita.
Descanse en paz.

Libros de segunda mano: Marta HARNECKER: Los conceptos elementales del materialismo histórico - Foto 1 - 33340858

viernes, 24 de mayo de 2019

El día que se les apareció el Diablo

Dejo aquí un texto que escribí a finales de febrero del 2018, el cual no fue publicado por la revista que lo solicitó. Así, lo rescato del buzón de la bandeja de correos electrónicos enviados y jamás contestados. 
EL DÍA QUE SE LES APARECIÓ EL DIABLO
Los más viejos del pueblo dicen que los primeros diablos los comenzó a elaborar Marcelino Vicente Mulato. Que a pesar de ser huérfano, era un muchacho alegre y que gustaba de vestirse de Maringuía para bailar el Toro de Petate en el carnaval. Que sabía echar tortillas, hacer bordados y manejar la cera escamada. Tenía alma y manos de mujer, que por eso tenía buen oficio para la cerámica. Cuentan que un día, a medio camino, se encontró con una persona que tenía un pie de gallina y otro de becerro. Que era el mismo diablo. Creatura, que a partir de ese momento, comenzó a modelar en barro, para que quedara fija en la memoria de los pobladores de Ocumicho. Y de algún modo, los ayudara a salir de la pobreza.
En Ocumicho, donde el agua escasea, habitan miles de sirenas. Buscando a los marinos quedaron varadas en medio de la sierra purépecha, entre pinos y polvo. Están junto a los fogones, atendiendo las labores domésticas, o se les puede encontrar en originales cuadros sobre la realidad local, nacional y hasta mundial, o participando de las muchas fiestas del calendario litúrgico de la comunidad. Pareciera que la falta de agua no les molesta, pues siempre se les mira sonrientes. Después de todo, han llegado a buen puerto. Y su canto ha callado para siempre, para sucumbir hechizadas con los pireris de la región.
Al diablo le gusta viajar mucho. No importa a dónde vaya y para qué. Utiliza cualquier medio de transporte que tenga a la mano. Así, tenemos a diablos en triciclos, bicicletas, motocicletas, automóviles, camiones, helicópteros y aviones. Solo o acompañado, por ranas, lagartijas, serpientes o demonios menores, el viaje se antoja emocionante, intrépido y, hasta, mortal. Habrá que montarse con él y comprobar si es cierta aquella frase que dice que la maldad es más rápida que la muerte.
Los pasajes bíblicos se llenan de color. A la comunicación tradicional del mensaje evangélico se le han sumado infinidad de personajes policromáticos. No es cosa de ser sólo fieles a las sagradas escrituras, sino de ser efectivos en el mensaje a compartir. Y para ello ¿ porqué desdeñar la presencia del diablo, si era un querubín, creación del mismo Dios. Lo dijo el profeta Ezequiel 28: 12-19: “12 Tú eras la obra maestra,lleno de sabiduría, y de una belleza perfecta. 13.Vivías en el Edén, en el jardín de Dios,sobre ti sólo había piedras preciosas:cornalina, topacio y diamante,crisólito, onix y jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda,con aros, pendientes labradas en oro,desde el día en que fuiste creado. 14.Te puse de guardia, como un Querub,en la montaña santa de Dios: permanecías allíyendo y viniendo entre las piedras de fuego. 15.Desde el día en que fuiste creado, tu conducta había sido perfecta,hasta el día en que el mal se anidó en ti. 16.(De tanto comerciarte llenaste de violencia y pecaste;)entonces te barrí de la montaña de Dios:liquidé al Querub,que vigilaba entre piedras de fuego. 17.Estabas muy orgulloso de tu belleza:tu belleza te hizo perder la sabiduría;por eso te tiré al suelo,para que fueras un espectáculo para los reyes de la tierra." Así, el diablo, cayó del cielo, se convirtió en piedra, que luego será molida, moldeada y horneada, para resucitar en las manos de los artesanos de Ocumicho.


sábado, 17 de noviembre de 2018

M deuda con Viqueira y Chiapas

Mi deuda con Juan Pedro Viqueira Albán, con la Historia de la Vida Cotidiana y con Chiapas

Primer momento
Hace 25 años, en 1993, recién terminado mi servicio social en el Archivo del Antiguo Obispado de Michoacán, realizando índices del Fondo Diocesano del siglo XVIII, decidí participar en la Convocatoria al III Verano de la Investigación Científica emitida por el CONACYT, beca que consistía en realizar una estancia de investigación y asesoría por dos meses con uno de los miembros del Sistema Nacional de Investigadores del área de nuestra especialidad. Yo solicité, sin mucha espectativa de ganarla, ir al CIESAS-Sureste, con el joven maestro Juan Pedro Viqueira Albán, quien para ese momento, había escrito un libro pionero sobre los temas de la vida cotidiana en México, con su investigación ¿Relajados o reprimidos? Diversiones públicas y vida social en la ciudad de México durante el siglo de las luces, editado en 1987 por el FCE. Bajo la batuta de él, trabajé durante ese tiempo en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de Las Casas, localizando expedientes sobre procesos eclesiásticos contra indígenas. Ese recinto, casa de la memoria de Chiapas, estaba ubicado en un costado de la catedral de la ciudad coleta, la misma que dirigía el obispo Samuel Ruíz, aquel que era incómodo ante el gobierno mexicano y el Vaticano, por su protección y apoyo a los pueblos indígenas de la región. Esa experiencia de investigación dio para publicar un par de artículos y participar en igual número de congresos. Una vez que regresé a mi universidad, seguimos manteniendo comunicación por carta, hasta que el Mtro. Viqueira tuvo que regresar a Francia a terminar su doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales y yo, finalizaba mis estudios de licenciatura y recibía la invitación a participar como ayudante de investigación en un proyecto que me puso frente a un nuevo tema totalmente diferente en tiempo, enfoque y temática de lo que había hecho en Chiapas. El intercambio epistolar también dejó de fluir y no hubo más comunicación con el Dr. Viqueira desde entonces.

Segundo momento
A Lupita Labastida la conocí cuando acudió en agosto de 2016 a la Coordinación Académica de la Biblioteca de la Facultad de Historia, sitio donde regularmente trabajo, y solicitó realizar su servicio social en ese espacio. Una vez acordadas las tareas a realizar y los tiempos a cubrir, su desempeño fue de una alta calidad y eficiencia. Además de lo sobresaliente de su colaboración, su calidad personal le significó ganarse la amistad de las personas que ahí laboramos. Culminado su compromiso con nosotros, la despedimos con pesar y meses después, con alegría, la vimos culminar su licenciatura en historia. Fue hasta finales de enero del 2018 que Lupita regresa nuevamente a la Coordinación de la Bilio y para mi sorpresa, me solicitó que le ayudara a terminar su trabajo de tesis. Yo, sin conocimiento sobre el tema y la época, asumí el reto, confiando en la gran disciplina y empeño para el trabajo que ella había demostrado en su servicio social universitario. Así, de repente, asesoraba yo una tesis que finalmente llevaría por nombre “Vida cotidiana en Morelia. Una visión desde sus fuentes periodísticas. 1910”. Revisamos un protocolo, muy sólido en términos metodológicos e historiográficos, producto del trabajo desarrollado en el Seminario de Investigación dirigido por la Dra Gloria Lara y a partir de ahí, diseñamos una estrategia, que se fue ajustando a medida de que se desarrollaba la investigación y discutíamos las adecuaciones que las propias fuentes localizadas le sugerían a la tesista. El proceso de redacción tuvo sus momentos de bloqueo, inseguridad, pero también de humor y simpleza, que rompían con la tensión del proceso. Cuando el avance ya fue significativo y debíamos de pensar en una mesa sinodal, pusimos el borrador bajo el ojo crítico de la Dra Lara, con experiencia probada en metodología de la investigación, y para la revisión histórica, lo sometimos al rigor, conocimiento y experiencia de los maestros Juana Martinez Villa y Jaime Reyes Monroy. Hechas las observaciones y correcciones de los especialistas, la tesis estaba lista para su presentación y defensa en el examen recepcional. 

Tercer momento
Es el 16 de noviembre de 2018. Inicia el protocolo del examen recepcional y escucho con mucha atención la presentación que hace la sustentante sobre la tesis que ha de defender ante esta mesa sinodal. Yo nunca le dí clases a Lupita en su paso como estudiante de la Facultad y me sorprende gratamente la estructuración de su exposición, la claridad en el manejo de la información y el ajuste al tiempo establecido para su realización. Vienen las intervenciones de los sinodales, las preguntas, las respuestas, y a medida de que ello transcurre,  el conocimiento y dominio de la sustentante sobre el tema queda en evidencia,  y, yo , comienzo a alejarme mentalmente de la situación y me pregunto cómo fue que acepté el reto de asesorar una tesis sobre vida cotidiana y es cuando la memoria comienza por recuperar datos fragmentados de hace 25 años cuando yo decidí meter una solicitud para participar en el III Verano de la Investigación e ir a Chiapas a trabajar bajo la batuta del maestro Juan Pedro Viqueira, etcétera…Culminado el examen, discutida y acordada la deliberación, el ciclo se ha completado: la sustentante obtiene el título de Licenciada en Historia por unanimidad de votos y con Mención Honorífica. Yo, me siento doblemente satisfecho y aliviado. Primero, porque pude responder a la confianza que tuvo Lupita, que por cierto, tiene parte de sus raíces familiares en Chiapas, para que la acompañara en este proceso de elaboración de su tesis de licenciatura. Y segundo, porque después de un cuarto de siglo, creo saldar internamente, una deuda académica con el Dr Juan Pedro Viqueira Albán, con los temas sobre la Historia de la Vida Cotidiana y con Chiapas. Como lo dijera hace un par de años el maestro Juan Villoro, la memoria y el agradecimiento, han permitido que esta  historia circular se pueda cerrar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Rosana en Morelia
Una tarde gris, lluviosa, fría, muy propia para quedarse en la comodidad de la sala y conversar largo y tendido. El escenario recreaba aquel espacio necesario para el encuentro de dos personas que necesitan confesar algo. Previo a la cita, nunca dudé de la calidad del espectáculo que presenciaría, lo que más me inquietaba, es que no sabía cuáles podrían ser mis reacciones ahora que estaría tan cerca de ti. Llegó la hora. Y contrario a lo habitual, las luces no se apagaron. Espectantes, el teatro enmudeció y vimos aparecer, primero tu sonrisa, antes que cualquier parte de tu cuerpo y de la manera más familiar y cómoda, tomar tu sitio en el escenario y abrir la caja de Pandora con tu guitarra y el acompañamiento de un excelente percusionista. Hiciste magia. Reafirmé que lo grande de ti no está sólo en la letra de tus canciones y de la manera tan honesta en que las interpretaste, sino que, como la anécdota que compartiste de manera jocosa, eres una diosa de los escenarios. Un manejo magistral del tiempo, de las emociones, de las canciones y del público. Más que asistentes a un concierto, nos hiciste sentir como parte de tu coro y proyecto musical. Pasadas las primeras cuatro o cinco canciones, reparé en el par de lágrimas que presurosas surcaban mis mejillas buscando llegar al piso. Pero me sentía eufórico. Completo. También de contento se llora. No lo sé. No me importaba. Eso hizo que recordara la razón principal por la cual yo estaba ahí, en el Teatro, a cinco filas del escenario. Iba a agradecerte. A decirte lo mucho que me han servido tus canciones para aclarar emociones que luego me cuestan descifrar y explicármelas. Iba a decirte, que en el 2012, en un momento de quiebre existencial, de una fuerte experiencia que trastocó lealtades y amistades, busqué fortalecerme a través de la música. Y la canción que para mí resultó mi mantra ante la adversidad de ese momento y para siempre se llama “Llegaremos a tiempo”. Escucharla, atenderla en cada una de sus estrofas hizo que volviera a creer en la esperanza, en los buenos proyectos y en la importancia de seguir luchando por nuestros sueños. Gracias, Rosana. Gracias por tu música. Gracias por tus canciones. Gracias por esa canción. Gracias por llegar a tiempo. Casi a la mitad del concierto, a grito vivo te pedí que cantaras esa canción y para mi sorpresa, lo hiciste de inmediato. El encuentro y el pacto se habían consumado: yo iba a pagar mi deuda de amistad contigo y nuevamente me obsequiaste esa canción que es un himno personal. El concierto siguió con su magia y alegría hasta el final. Cuando por fin te dejamos ir del escenario, me retiré del recinto con la tranquilidad de que más de haber asistido a un recital, había estado en la sala de la casa de una amiga entrañable, a la cual le debía la cortesía de decirle lo importante que me ha resultado su música para mi.
Lo dijiste en el escenario, no será la última vez y prometiste que volverías pronto.
Ahí estaré nuevamente contigo
Hasta la próxima

(18 de junio de 2018)

viernes, 26 de enero de 2018

Una foto de mi padre

Enero 24 de 2018
Hoy me entregaron para la Biblioteca que coordino, un par de libros editados con motivo del Centenario de la UniMich, revisándolos más por curiosidad que por interés catalográfico me encontré con una agradable sorpresa: ¡una foto de mi padre! ¡Vaya, qué coincidencia! Justo ahora que el próximo sábado honraremos nuevamente tu memoria, a 28 años de tu partida física de este mundo.
"XV
Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,
te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.
Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.
Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento."
Fragmento de Algo sobre la muerte del mayor Sabines
Jaime Sabines