miércoles, 28 de octubre de 2009

Acuse de recibo

En el transcurso de una semana, han llegado a mí:

  • Varias conversaciones y una carta que exigen atención, dedicación, cuidado y reparación.
  • Un cuestionario sobre la depresión.
  • Muchos silencios y palabras que no atiendo o entiendo, o que no quiero atender o entender, no lo sé.
  • Una distracción y una torpeza más acentuada que en este momento no me permiten saber en qué parte del Universo estoy parado.
  • Cuatro textos de Pedro Juan Gutiérrez que seguramente los leeré y consumiré en un sólo día (Gracias al patrocinio de la Fundación "Agua Clara". Gracias, Miguel).
  • Y una influenza estacional del carajo que me tiene reducido a un autómata que toma muchos medicamentos, se hidrata en demasía, orina proporcional y se agota demasiado pronto.

martes, 27 de octubre de 2009

Polaroid de la indecisión (ansiedad)



Quieres y no puedes. Puedes, pero no lo quieres hacer. Lo haces, pero no debiste hacerlo. Lo debes hacer y no quieres o no puedes. Y de vuelta al mismo lugar...

viernes, 23 de octubre de 2009

Horario de Verano


Para que el tiempo y la vida sigan siendo armónicos ¿Cuántos días, meses, años debemos de retrasar los relojes? ¿Cuántos...?


martes, 20 de octubre de 2009

Caperucita reloaded




La tensión formaba parte del aire húmedo de la tarde. Él, clavado con la mirada en los pies de la presa para que no huyera. Ella, sonriendo nerviosamente y quitándose las alas para dejarse atrapar. Una luz, el estertor de los vagones del metro que llegó a la estación. Y mañana, de nuevo, a intentar el ritual de la cacería.

domingo, 18 de octubre de 2009

¿Coincidencias o casualidades?

El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo...

Jorge Luis Borges
El amenazado


Hoy ví a una mujer que me dolió por dentro. Y sanseacabó la paz en esta casa...

David Toscana
Estación Tula

viernes, 16 de octubre de 2009

Crónica de un jueves por la tarde en la Alameda


México, D.F. 15 de octubre de 2009

El descontento se huele en el aire. Todo el día no ha sido más que la tensa preparación del malestar que recorrerá estas calles. La cita es a las 16 horas, pero el reclamo no respeta horarios y un primer contingente toma el asfalto a eso de las 11:30 y la ciudad comienza a convertirse en escenario y espectadora de las exigencias de sus habitantes. 17:45, el flujo humano, desde el Ángel de la Independencia, hasta el Zócalo, alza la voz y en el fondo se escucha un sólo canto: justicia, un alto a la impunidad y a la corrupción. Consignas muchas, amargas, con rencor, con muchos elementos de verdad: “Señora Hinojosa, ¿porqué parió esta cosa?” , “Felipe CalNERÓN, el país está que arde”. De Madero a Tacuba, de Tacuba a Donceles, ríos de gente, hay que cruzar entre ellos si es que algún rumbo tienen tus pasos. Al llegar a la Alameda la imagen se magnifica y las señales y sentidos se confunden. El Hemiciclo a Juárez está fuertemente custodiado por policías antimotines con cara de niños, tensos unos, algunos otros con ganas de sumarse al contingente. Los espectadores aplauden y se suman a la poesía urbana a su manera: “Felipe, no apagues la luz de tu pueblo”. Al centro de la Alameda, los que no tienen fuerza o esperanza para seguir gritando, apagan su tristeza con una botella de alcohol u oliendo un pedazo de estopa con activo. En la esquina más lejana, un soldado y su Juana, a los cuales no les cabe la felicidad en el pecho, se abrazan y se besan tímidamente, como con miedo de que el mundo les arrebate ese momento. Por Avenida Juárez, la ciudad clama justicia. Por Avenida Hidalgo, el amor reclama otra oportunidad. Hora de bajar al andén del metro. Rumbo a la terminal Observatorio la duda se me clava en la memoria ¿Qué dirá la historia mañana sobre la marcha, sobre la ciudad, sobre el soldado y su Juana?...



domingo, 11 de octubre de 2009

Tarea

Es un dolor extraño: morir de nostalgia por algo que no vivirás jamás
Alessandro Baricco, Seda

El propósito de todo los días se resume en uno: debe aprender a amarla de manera lícita y razonable.