viernes, 26 de enero de 2018

Una foto de mi padre

Enero 24 de 2018
Hoy me entregaron para la Biblioteca que coordino, un par de libros editados con motivo del Centenario de la UniMich, revisándolos más por curiosidad que por interés catalográfico me encontré con una agradable sorpresa: ¡una foto de mi padre! ¡Vaya, qué coincidencia! Justo ahora que el próximo sábado honraremos nuevamente tu memoria, a 28 años de tu partida física de este mundo.
"XV
Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,
te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.
Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.
Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento."
Fragmento de Algo sobre la muerte del mayor Sabines
Jaime Sabines


sábado, 20 de enero de 2018

Rolando de Rafael Flores

19 DE ENERO DE 2018, MORELIA, MICHOACÁN
CASA DE LA CULTURA

Para comenzar esta breve intervención quiero compartir con ustedes una breve línea de la dedicatoria que el autor del libro dirigió para mi y mi esposa, y que conservando la nota confidencial de la amistad, dice Rafa Flores sobre su propio libro: “ES UN RETRATO DE UNA ÈPOCA ENTRAÑABLE”.
¿Es exacta esta síntesis que hace el autor de su obra? Sí, porque fiel a su vocación y pasión de vida, que hasta hoy ha sido la pintura, partimos entonces que en su acepción más sencilla, retratar es reproducir imágenes de una persona, de un lugar o de las cosas. Asunto que nos consta de sobra que Rafael Flores lo resuelve con maestría en su obra pictórica. Pero si pasamos del campo de la imagen al campo de las letras, la nueva pasión que ahora cultiva nuestro flamante autor, tenemos entonces también un sendo retrato literario de los personajes que aparecen en la novela, en donde no sólo reproduce y describe al detalle los rasgos físicos, ya no con el uso del pincel, sino con el poder de la pluma o el teclado, y tenemos que también resuelve de manera eficaz, desprejuiciada y desenfadada los rasgos psicológicos y morales, que completan la descripción que exigen los buenos retratos hablados de los presuntos implicados.
Ahora, sobre el asunto de la época, me asaltaba la duda de que si estamos ante una nueva novela de época o histórica. No, no podemos reducir el valor literario de Rolando a una simple recreación de épocas pasadas y que con el peso de la nostalgia, suele uno atesorar de manera distinta, y que guardamos cada uno en el rincón más especial de nuestras memorias. Por tanto, tenemos que es una novela que rebasa sus propios marcos temporales, porque aborda en un momento específico de la historia de nuestro país el eterno dilema del ser humano que es la búsqueda de la libertad y el sentido de la vida para poder descifrar los dilemas de la existencia: quién soy, para qué estoy aquí, porqué soy así y qué diablos hago con mi libertad.
Rolando cumple más bien con las características de los buenos libros de viajes en el que se combinan elementos de ficción y factuales, en donde se privilegia por encima de todo, el testimonio de lo que se está viendo, viviendo, aprendiendo y conociendo. Esta es una novela de un viaje por las autopistas de la memoria, de la nostalgia y del recuerdo. Es una carta geográfica que va del oriente michoacano, a la capital del país, cruza los valles intervolcánicos, desciende a la costa y llega a un sureste mítico, repleto de zonas arqueológicas, que siguen resguardando los secretos de las culturas prehispánicas, que sólo están al alcance de las almas libres, porque muchos son los que van a su encuentro y son muy pocos los elegidos a los que les son revelados.
Es un viaje por la vida de Renato Rueda, que va de las calles y esquinas que delimitan a la alameda central y sus fuentes. De la intersección de San Juan de Letrán (ahora Eje Central) y Avenida Juárez, el cruce peatonal más transitado del mundo y que ha sido referencia de miles de historias capitalinas.Del pórtico y las estatuas del majestuoso Palacio de Bellas Artes, de las lluvias que mojan el alma y del viento que seca las lágrimas. Un viaje en el tiempo que duró lo que va desde un desayuno hasta las primeras luces de la noche.
Esta novela es una carta de navegación de la ruta más peligrosa de viaje que hasta la fecha sigue existiendo: el viaje al interior de uno mismo, en donde, para conocernos debemos de enfrentar a nuestros miedos más grandes y sobreponernos a ellos, donde ponemos a prueba constantemente la fortaleza de nuestros sueños y aspiraciones. Dice Rafa Flores que el sentido del viaje era la aventura. Y no hay aventura más riesgosa que la de hacer ajustes de cuentas con nuestro pasado. Pasado y presente que dialogan sin discutir, sin romper, que tratan de encontrar los vasos comunicantes que explican uno al otro.Qué tanto se rescata uno de todas la batallas por las que hemos de atravesado sin haber traicionado los ideales que enarbolamos desde un principio
Un antes, el del retrato de la familia de origen y el rinconcito de patria desde donde se comienzan a preconfigurar las primeras exploraciones hacia ese mundo ignoto que nos llama, que nos seduce, que nos invita a romper las cadenas de la comodidad y la cotidianidad, hasta llegar al transbordo, en donde uno ahora se convierte en el capitán de una nueva familia y debe fijar el rumbo hacia donde llegar a puerto seguro todos los involucrados en la aventura.
Renato es una canción romántica distinta. No es una balada, ni un bolero. Es una aventura musicalizada por Jaime López y Cecilia Toussaint. Un viaje en el que el amor verdadero se refleja no en los cantos cursis al Sol, la Luna y las Estrellas, sino más bien en aquella persona que se convierte en el ancla que nos ata a la realidad específica de nuestra existencia. El amor pleno no es el que complementa. Es aquel que nos contradice y nos obliga a esforzarnos día a día, para sacar lo mejor de uno y compartirlo. Porque como bien lo dice el autor El que quiera Azul Celeste…
Una odisea moderna, ubicada en la Era de Acuario, en donde confluyen los cristos hippies, Carlos Santana, Allen Ginsberg, Led Zeppelin, Janis Joplin, Avándaro, Woodstock. Así como personajes mitológicos como el Tawa, Deborah La Culebra y el canto de una Sirena Cachonda en las playas de Cozumel. Es un viaje a las experiencias sensoriales y cósmicas de Renato, quien guiado por el Rolas, amplió su conocimiento sobre el universo.
Quien tenga intereses históricos, sociológicos o de otra pose, encontrará un mapa completo de la contracultura en México, del movimiento hippie, de la literatura beat, del movimiento digger, de la psicodelia, del rock y de los muchos caminos que se experimentaron en la intensa búsqueda del ejercicio pleno de la libertad personal. Pero más que la investigación documental que el autor tuvo que emprender para recrear todo esto, vale mucho más su valor testimonial, porque él fue uno de esos jóvenes soldados que buscaron transformar al mundo a través del ejército del “peace and love”.
Es una novela en donde la sorpresa y la ficción se desprenden de las hojas de papel y se ubican en nuestra existencia misma, en donde Renato, el alter ego de Rafa, hace una valoración de su paso por la Academia de San Carlos y da cuenta de sus filias artísticas y estilísticas, en donde la obra de Monet, tiene un cajón aparte. Pero como muchas veces sucede, la realidad superó a la ficción y le dio un extraordinario regalo al autor de la novela, porque décadas más tarde, el azar le regalaría la estampa viva del cuadro de los Nenúfares de Monet en un balneario de San Miguel de Allende, dándole una señal de que había llegado a su etapa de libertad creativa más madura. Y aquí estamos atestiguando ello.
Pues sí, Rolando la novela, se ajusta a la breve descripción que hizo Rafa de ella en su dedicatoria. Es un retrato entrañable. Una descripción que sale de las entrañas. Una apuesta literaria en el que el autor nos muestra sus mejores cartas: la honestidad intelectual, la congruencia ideológica y una pluma muy efectiva para hacer nuestro propio viaje y reflexión con la lectura de este texto. ¿Qué tanto hay de Rafa Flores hay en la historia que nos cuenta Renato Rueda? ¿Qué tanto hay de cierto en cada uno de nosotros siempre vez que volteamos la mirada hacia nuestro pasado? Porque si el asunto es el de hacer un ajuste de cuentas con la memoria y la nostalgia, entonces podríamos decir, que si la vida es un sueño, la pregunta que se nos convierte en el reto a descifrar es cómo queremos despertar de ella.

Felicito a ABZ por sumarse a este aventura literaria. Leer humaniza y fomenta el sentido de justicia en la sociedad.

Gracias






viernes, 6 de octubre de 2017

Mi ídolo de la lucha libre

No recuerdo cuándo y cómo fue que me hice aficionado a la lucha libre. El asunto es que me asumo y reconozco como partidario del arte del pancracio. He tenido la suerte de haber visto grandes luchadores y leyendas del deporte del costalazo: El Santo, Tinieblas, Mil Máscaras, Dos Caras, El Solitario, Fishman, Canek, Blue Panter, Cien Caras, El Satánico, Lizmark, El Hijo del Santo, El Perro Aguayo, Los Brazos, Los Villanos, Los Espectros, el Hijo del Santo, Blue Demon Jr, Rayo de Jalisco Jr, El Hijo del Perro Aguayo, Místico, entre muchos otros. En esa representación del conflicto entre los buenos y los malos, siempre había preferido ponerme del lado de los técnicos. Por encima de las trampas y las marrullerías propias de los rudos, sigo creyendo que la buena técnica, la agilidad física y mental, siempre son las mejores herramientas para vencer al mal. Las ocupaciones propias de la vida habían hecho que prestara poca atención al desarrollo reciente de la lucha libre y sus nuevas estrellas. Nuevas empresas y nuevos gladiadores, que conozco conozco. Pero de lo nuevo, la sorpresa mayor, ha sido de que ahora resulta que en la familia tengo a una sobrina aficionada de los rudos, es más: rudísima. He intentado convencerla de que cambie de bando, pero ninguna razón le es suficiente para convencerla. Su corazón es rudo y nunca cambiará. Su ídolo máximo es Psycho Clown, el mismo que recientemente desenmascaró a uno mis últimos luchadores favoritos el Dr. Wagner Jr. Cómo y porqué mi sobrina se convirtió al lado oscuro, no lo sé. Quizá tenga que ver con su corazón guerrero y valiente. Hace tiempo que ha emprendido una lucha durísima en contra de uno de los tantos enemigos de la salud. Un primer encuentro con la Cirugía Chilanga y salió victoriosa. Una lucha posterior, estelar, contra la Momia Kimio y se trajo el título de la salud a casa. Hoy, en revancha con Kimio II, lleva los bonos a su favor y todo indica que nuevamente el cinturón que la acredita como campeona seguirá en sus manos. Ni hablar. Creo que me pasaré al lado rudo, porque me doy cuenta de que mi verdadera luchadora guerrera es mi sobrina. Sé que después de tu revisión de hoy, nuevamente vendrás con la sonrisa y con la victoria a cuestas. Tú eres mi verdadero ídolo de la lucha libre. Te quiero mucho. Feliz cumpleaños.

domingo, 27 de agosto de 2017

Lucha libre y el 2018

A pesar de que me considero un aficionado a la Lucha Libre, de un tiempo a la fecha, sobre todo con la creación de la empresa AAA y la influencia de la lucha norteamericana, he tratado de mantener una cierta distancia prudencial, quizá como una manera de proteger ese romanticismo y nostalgia infantil, de aquellas primeras funciones a las que asistí. He presenciado grandes luchas y grandes leyendas de este deporte, incluso, hasta a el Santo mismo. Puedo decir que desde finales de los 70´s hasta el gran boom mediático que resultó ser el luchador Místico, he observado los vaivenes de este deporte-espectáculo. Ayer, más por morbo que por curiosidad, decidí mirar la lucha de apuesta entre Psycho Clown y Dr. Wagner Jr. El primero, perteneciente a una gran dinastía de luchadores, como lo han sido Los Brazos... y el segundo, heredero de un gran nombre y leyenda de la lucha nacional. Desde que se firmó el contrato y se confirmó la fecha y el lugar, las acusaciones de fraude y arreglo del resultado aparecieron por doquier. Así, que minutos después de la medianoche me dispuse a satisfacer mi afición. Como todo evento de Triple AAA: mucha parafernalia y poca lucha. Como dicen los aficionados a la tauromaquia: "tarde de expectación, tarde de decepción". Y así fue. Casi como con guión en la mano, del dominio del Dr Wagner Jr, a punto de vencer al rival, débil, ensangrentado y confundido y de la nada, una tremolina celestial, y Psycho Clown toma fuerza de la nada y en un par de llaves gana la lucha. Después, 20 minutos más de aburridas declaraciones de los luchadores, que desde que los obligan a tomar el micrófono, creen que en verdad tienen capacidades de profesionales del entusiasmo, hasta que por fin, el derrotado, se quita la máscara y punto. El show había terminado. Apagué inmediatamente el televisor y no sé cómo, ni porqué, pero de inmediato comencé a asociar a ese pobre espectáculo que recién había presenciado, con todo el escenario que se está preparando para las elecciones del 2018. Y así fue, que el insomnio llegó para instalarse una madrugada más...

miércoles, 9 de agosto de 2017

Los libros de RIUS y yo

Hace poco comentaba un recuerdo de infancia sobre mis primeras lecturas. Resulta que al acompañar a mi madre al mercado Nicolás Bravo, o a veces conocido como el del Santo Niño, me gustaba ir a un puesto en particular. El puesto consistía en 3 o 4 lazos de aproximadamente 2 metros de longitud, amarrados a unos pilares. Colgados en esos lazos, se encontraban revistas de muy diversos temas e intereses y que se ofrecían a la venta o a la renta. Como yo no tenía dinero suficiente para adquirirlos, invertía 5 centavos por leer 2 o 3 revistas de mi interés. Obviamente pasé por Capulinita, por el SpiderMan, por el Superman, hasta que me topé con unas revistas muy extrañas, llenas de monos feos y que en lugar de historias de héroes y villanos, más bien hacían referencia a eventos y situaciones de la vida cotidiana. Los personajes principales eran el campesino, el obrero, el profesor, el cacique, el sacerdote, el intelectual izquierdoso, el demagogo profesional. Los Supermachos y Juan Calzoncin fueron fundamentales en mi formación como lector. Años más tarde, llegó a la casa un manual para votar elaborado por la Comisión Federal de Elecciones (el INE en los 70´s) y que contenía los mismos monos feos que los que yo veía en Los Supermachos, fue entonces que pregunté a mi padre por el autor de esos monos, y me dijo que era un dibujante zamorano, Eduardo del Río, RIUS. A partir de ahí, la relación fue muy fructífera, pues muchos temas o manuales para principiantes, como nombró Rius a sus muchos libros de divulgación sobre casi cualquier tema pasaron por mi mano durante mis lecturas juveniles. El ateísmo, la laicidad, la crítica al Estado, a la injusticia, a la pobreza, a la corrupción siempre estaban presente en sus obras. Como lo dice la viñeta, mis otros profesores fueron los libros y muchos de esos libros fueron de Rius. Si en algo ha cambiado el país en términos de democratización, libre pensamiento y derechos humanos, se debe a las enseñanzas que los miles o millones de lectores obtuvimos de las obras del maestro Rius y que nos motivaron a acercarnos a teóricos y obras fundamentales para entender el comportamiento humano y a la sociedad y sus problemas. Gracias maestro. Buen viaje y hasta luego.


martes, 20 de junio de 2017

Revelación


Revelación: ese momento en que uno comienza a dejar de venderle gotas de agua al mar

viernes, 2 de junio de 2017

Desde cero

Los casi 13 kilómetros entre el hotel y la sede del curso eran la repetición continua de un paisaje casi uniforme. Una ciudad, trabajosamente vista desde el interior del ensardinado metrobús y que, además, se escondía detrás de  la múltiple publicidad que la inunda. En el trayecto recorrido a diario el cartel que se repetía sin cesar era el de la próxima presentación de Dani Martin en el Plaza Condesa. Sin ser un gran conocedor de la trayectoria del artista, entre las 21 estaciones de mi origen y destino, daba tiempo suficiente para recodar algunas estrofas de sus canciones. Pero no fue sino hasta el último día de mi estancia en la gran metrópoli, despedida de por medio, que hasta entonces entendí, que el soundtrack sugerido para mi, era justo una canción del cantante español. Con el cansancio acumulado de los días, las emociones que creía dominadas, comenzaron a recordarme, que en cierto sentido, la ciudad sigue siendo un sutil dolor para mi. Ajustando mochila e impermeable, volví sobre los pasos y de vuelta a la realidad. Mientras, en el Ipod, Dani Martin me recordaba que a veces es necesario partir de cero.  Solo a veces…